viernes, 17 de junio de 2022

Armenia. Ararat y el cementerio.

 



El cementerio

Con atención se puede ver el monte Ararat.
Ya es un clásico en mí que visite algún cementerio de los lugares donde voy. Como estaba cerca del lugar donde vivo, me he acercado caminando. En el recorrido me he encontrado un pequeño lago artificial al que he dado la vuelta completa, pero mi sorpresa, una sorpresa deslumbrante ha sido ver que al fondo estaba el monte Ararat. El monte Ararat es una mole impresionante que mide más de cinco mil metros de altura. Aunque en su día fue armenio, en la actualidad pertenece a Turquía. No forma parte de una cordillera, sino que se levanta él solo, con otro pico a cierta distancia. Ereván está a mil metros de altura y los más de cuatro mil de diferencia resultan majestuosos con sus cumbres nevadas. Una imagen de postal. La fotografía es la que ha querido hacer la cámara. Yo solo apunto y disparo.

Lápida del cementerio de Ereván
En el cementerio, lo he escrito en otras ocasiones se ve cómo los vivos tratan a los muertos. Es curioso. Hay mucha apariencia inmediata y una dejadez posterior. En las tumbas los familiares supervivientes se dejan una auténtica fortuna, pero eso es todo, porque está lleno de hierbas, las flores deben ser las del primer día y el descuido es grande. Muchísimas lápidas tienen un bajorrelieve con la imagen del fallecido. He imaginado que las harían con ordenador, que era una moda reciente, pero luego he ido observando que las había de los años cincuenta. Parecen fotografías, algunas de tamaño natural y otras, de bustos, mayores que el natural.

A pesar de ser domingo y de haber decenas de miles de muertos, yo era de los pocos visitantes que tenían. Los muertos de Ereván descansan demasiado.

Armenia. Carmen.

 

Carmen 4 junio 2022

Ereván me recibió con un enorme cartel con un toro. Iban a representar la ópera Carmen. No podían hacerlo sin mí. Los primeros compases con la habanera que sirve de introducción antes de que se levantara el telón me pusieron el vello de punta. Luego me defraudó un poco. La puesta en escena era minimalista, que es una forma intelectual de llamar a quienes no se han querido gastar un duro en decorados. Eso desdecía mucho de una obra clásica. Luego los soldados que aparecían daba la impresión de que los hubiera mandado el mismo Putin. Los toreros parecían cosacos y la Carmen de Merimée llevaba un moño a cada lado de la cabeza que parecía que le hubieran metido una montera. Los músicos muy bien, pero como no sabían tocar las castañuelas, el sonido lo malimitaban con unos golpes de percusión que dejaban mucho que desear.

Armenia. Manifestación.

 

Manifestación armenia. 3 junio 2022.

En la tarde de mi primer día de estancia en Ereván me vi en una concentración de protesta contra el primer ministro que se llama Nikol Pashinián. No conozco casi nada de su política, pero dijo una frase, que de no ser un país tan insignificante debería pasar a la historia de la gente que lucha por territorios e independentismos; “lo importante no son los territorios, sino las personas”. Dijo esas palabras con la intención de acercar posturas con Azerbayán, con quien está en guerra y con Turquía, con la que no se “habla”. La oposición no aceptaba esas palabras, no quería que se hablara con el enemigo y por ese motivo llamó a una concentración que rodeaba el palacio presidencial. La concentración puede tener muchas lecturas, pero una sola salida; los concentrados querían que siguiera la guerra con Azerbayán hasta conquistar totalmente Nagorno Karabaj.

Con Nikol Pashinián, el primer ministro
Explicar la situación de Nagorno Karabaj es muy complejo, pero en pocas palabras es una de esas repúblicas creadas por Rusia para que en su momento pueda invadir un país con la excusa de que no se está tratando bien a esa gente.

Casualmente me entero de que
los armenios están muy descontentos con el gobierno de España, me dejaron muy claro que era con el gobierno, no con los españoles, porque había estado vendiendo armas a Azerbayán, con las cuales luchaba contra los armenios. Ocurrió en 2019, con el actual presidente español. Muy pacifista. Nos salva la actitud de Rusia que vende armas a dos manos, les vende a Armenia y a Azerbayán.

Por la noche escuché disparos desde la habitación. La concentración acabó siendo violenta y hubo decenas de heridos.

Armenia. Una larga espera.

Armenia     2-3 junio 2022 

Después de la larga espera debido a los problemas derivados del COVID, sabedor de que a mi mochila le quedan muy pocos apuros más para contener todo lo que le meto, he iniciado un viaje a Armenia. La pregunta surge siempre ¿por qué Armenia? Y la respuesta, sea el lugar que sea, siempre puede ser la misma ¿y por qué no? A lo largo de los muchos meses de permanecer en casa fueron muchas las opciones que fui barajando. La primera fue Armenia, Georgia y Azerbayán. Luego, debido a la influencia de Pedro e Irene, unos viajeros alcañizanos, cambié el destino por Persia. Las condiciones de entrada debido al COVID me hicieron volver a retomar Armenia, no podía entrar en Georgia y la situación de guerra entre Armenia y Azerbayán tampoco me permitían pasar a éste último país. Así que me he quedado en Armenia.
La impresión es que Armenia es un país pacífico que siempre está en guerra. El vuelo entre Estambul y Ereván, la capital de Armenia, es la única vía de entrada, porque sus fronteras están cerradas por tierra. Un conflicto de más de cien años mantiene enfrentados a estos dos pueblos vecinos. Armenia sólo tiene salida hacia Georgia por el norte y hacia Persia por el sur. El viaje fue toda una aventura. Hasta llegar a Estambul todo fue bien, pero allí el vuelo comenzó a retrasarse; primero una hora, luego dos, luego dos horas y media y por fin embarcamos, las azafatas comienzan a hacer esos extraños signos de la cruz con un inflador amarillo en el pecho en el que siempre espero que los que están sentados a mi lado se hayan enterado y me ayuden en caso de necesidad, y entonces el capitán dice que todos a la calle, que se vuelve a retrasar el vuelo. Alegan problemas meteorológicos, pero algunos armenios dicen que llaman a la familia y les dicen que no hay ningún problema y que otros vuelos están aterrizando. Por fin la salida es a las cinco de la mañana. Antes, a las cuatro, la compañía tiene a bien invitarnos a una hamburguesa y unas patatas fritas. El descontrol es de libro de Murfi. Después de muchos años, allí estoy, en Estambul de recena. Mientras en el aeropuerto de Ereván un pobre taxista lleva esperándome toda la noche. No tenía un papel para escribir mi nombre y así reconocerlo y me pide que le envíe una foto por el móvil para identificarme. Cuando llego al aeropuerto, muchos carteles con los nombres de gente que esperan y un tipo flacucho con un móvil con mi cara para que me reconociera. Me recibe el taxista en su coche con una canción que me dice que es de Natalia Herrero, parece que una conocida cantante española en estos lares. No habla ni una palabra ni de inglés ni de español, mientras conduce y se cruza de carril me escribe en el traductor del móvil en inglés que me puedo quitar la mascarilla. Entonces no lo sabía pero era la única persona en toda Armenia que llevaba una mascarilla puesta. Después de toda una noche sin dormir comencé mi estancia en Ereván durmiendo.

jueves, 22 de abril de 2021

Aviñón. Abril 1973 LA ORGANIZACIÓN. El 7 de diciembre de 1972, desde el Ayuntamiento de Aviñón se envía una carta al alcalde de Alcañiz (Javier Roig Palos) invitándole a participar en los II Juegos Europeos y reencontrarse después de la camaradería deportiva y el buen humor vivido en el encuentro de Tortosa el año anterior. Se indica que las fechas serán el 14 y 15 de abril de 1973 o el 15 y 16. La organización en Avignon estaba a cargo de diversas asociaciones y colaboradores. Se estableció que cada asociación debía asumir la entera responsabilidad de la sección que representara, respetar escrupulosamente los horarios, atender a los invitados como a ellos mismos y “esforzarse en prever hasta lo imprevisible, nuestro renombre está en juego, y más todavía la preciosa “amistad” entre toda la juventud y las gentes, en el espíritu desde el que no debe haber ni fronteras, ni prejuicios””. Se prepararon dos comisiones, una de propaganda, acogimiento y protocolo y una segunda que debía preocuparse de la decoración y la coordinación tanto técnica como deportiva. Días antes del encuentro la organización de Aviñón hace una lista de todos los invitados asistentes al acto de hermanamiento con Clochester y es una relación nominal, en algunos casos pone alcalde y esposa. En el caso de Alcañiz no hay ningún nombre y se escribe que será el alcalde y su esposa, y añadido a bolígrafo y dos personalidades que usted designe. Era la única delegación que no había enviado la relación de asistentes. Clochester fue la delegación más numerosa con 20 invitados además del embajador, un cónsul y otros cargos.
Por parte alcañizana la organización no era tan escrupulosa. Una carta fechada el 2 de febrero de 1973 dirigida al alcalde de Alcañiz (Javier Roig Palos) por el Delegado Provincial de Educación Física y Deportes es muy ilustrativa del grado de desorganización y burocracia reinante. La carta dice así: “Querido amigo: En relación con tu grata del 30 de enero pasado, referida a la participación de los equipos de Alcañiz en las Competiciones Deportivas proyectadas en la localidad francesa de Avignón (escrita en hispanofrancés, sin ñ y con tilde en la ó), me es grato participarte que he recibido instrucciones de la Delegación Nacional, debiéndose solicitar la autorización por el Club al que pertenecen los equipos a cada una de las Federaciones Españolas de los deportes de los que se trate, a través de la Provincial, para lo que te remito el modelo de solicitud. La petición de subvención debe elevarse igualmente a cada una de las Federaciones, siendo de advertir que no se descuiden en fichar a los atletas, ya que han de estar todos en posesión de la licencia federativa y de la credencial de salida al extranjero de la Mutualidad General Deportiva. Con este motivo, recibe un fuerte abrazo de tu buen amigo, Mario Pablo Burillo Calafell (firmado)”. En un margen de la carta, escrito a mano pone: “Fotocopiada y enviado todo a J. Mª Pascual” La Delegación Nacional de Educación Física y Deportes envía al Ayuntamiento de Alcañiz una ficha escrita a máquina donde pone: “Datos relacionados con la expedición deportiva que se desplaza al “extranjero”, como si sólo hubiera España y extranjero. En la hoja se pide la hora de salida, la de llegada y el medio de transporte. También se piden los mismos datos de “Llegada al extranjero”, no quedando claro si la llegada al extranjero era nada más pasar la frontera o Avignon. También se pedía el lugar de residencia en el extranjero y los datos de la vuelta a España. El 28 de diciembre de 1972, el Alcalde de Alcañiz envía un SALUDA con el siguiente texto: “El Alcalde Presidente del Excmo. Ayuntamiento Saluda a D. José Mª Pascual Fernandez Layos, Delegado Local de Deportes, y le ruega conteste a esta Alcaldía, las posibilidades que hay de que asistan a los Juegos Deportivos que se celebrarán en la Ciudad de Avignon el próximo año los atletas de esta Localidad, para así poder dar una contestación a la Organización de los mencionados Juegos deportivos”. Lo firma Javier Roig Palos. No deja de ser curiosa esta carta teniendo en cuenta que tenían posibilidades de verse todos los días. Deduzco que algo no funcionaba bien.

martes, 20 de abril de 2021

 

Aviñón. Abril 1973


LAS COMPETICIONES DEPORTIVAS


Las competiciones comenzaron con la prueba de 100 metros lisos y continuaron con las pruebas atléticas de 400 m, 800 m,1.500 m, 3.000 m, Relevos 4 x 200, Altura, Longitud, lanzamiento de Peso y lanzamiento de Disco. El público que asistió fue muy numeroso. Las medallas se entregaron al finalizar cada una de las pruebas sonando el himno europeo para todos los podios. Como me pusieron la medalla de bronce con su himno y todo recuerdo ese momento con emoción.

José María Maldonado
entrando en meta
(fotografía cedida por J.M. Maldonado)


Después de comer, a las tres comenzaron los partidos eliminatorios de baloncesto y balonmano simultáneamente. En ambas competiciones había equipos alcañizanos. A las 18:30 comenzaron las pruebas de natación, en las que no había representación alcañizana que duró hasta las nueve de la noche aproximadamente.


Inicialmente se previó que hubiera competición de gimnastas. Sólo Aviñón tuvo equipo por lo que hubo una exhibición de este equipo el lunes por la mañana.


El lunes por la mañana también se jugaron los partidos de clasificación de voleibol. Por la tarde se disputaron las finales de balonmano, baloncesto y voleibol.


Al las nueve de la noche se entregaron los trofeos a los equipos ganadores de atletismo, baloncesto, natación,voleibol y balonmano. Cada equipo había llevado un trofeo, se hizo una especie de fondo común y con él que se premió a cada uno de los ganadores.


Había previsto hacer entrega de un trofeo de Fair Play (Juego Limpio) pero la organización decidió no entregarlo porque consideró que todos eran merecedores y no debía destacarse a ninguno.


Colchester es una ciudad inglesa que estaba invitada a participar en los juegos, al final no lo hizo. Todavía no estaba hermanada con Aviñón, pero el lunes 16 de abril, mientras se disputaban diversas competiciones, a las 10:30, en la sala de festejos de la alcaldía tuvo lugar el acto de hermanamiento entre Aviñón y Colchester. Al acto asistió Javier Roig Palos, alcalde de Alcañiz, su mujer y una de sus hijas.


El martes 17 de abril de 1973 desayunamos a las nueve de la mañana e iniciamos el viaje de vuelta a Alañiz. Los organizadores nos entregaron comida para el viaje.

El alcalde de Alcañiz, junto a los representantes políticos de las otras ciudades hermanadas continuaron en Aviñón hasta el jueves.

lunes, 19 de abril de 2021

Aviñón. Abril 1973 

 DESFILE INAUGURAL 

 El desayuno se sirvió a las 7:45 de la mañana para permitir que los deportistas que quisieran pudieran asistir a los oficios religiosos antes de partir a la competición iniciada por un desfile de los deportistas, semejante a los juegos olímpicos, que tuvo lugar a las 9:30.

 
Se inició el desfile con un grupo de majorettes seguidas por las delegaciones que iban encabezadas por un “encartelado” que llevaba el nombre de la ciudad participante y la bandera del país. Detrás iban los dirigentes y los deportistas seguidos por las escuelas deportivas de Aviñón y finalmente, cerrando el desfile grupos folclóricos de la ciudad. Todos los participantes en el desfile una vez finalizado se iban situando sobre el césped. Unos niños que estaban junto a la grada, cuando comenzó a sonar el himno de Europa a la vez que se izaba la bandera europea, que ocupaba el mástil más alto, salieron al césped para formar la palabra AMITIE (amistad) y tres anillos con los colores de la bandera francesa. Después se fueron izando las banderas de cada país participante a la vez que sonaba cada himno nacional. 

Los deportistas y los delegados fueron abandonando el césped mientras las majorettes y los grupos folclóricos actuaban hasta que comenzaron las pruebas atléticas a las 10:30. La primera prueba que se celebró fue la de 100 metros lisos, en la que participé y obtuve la medalla de bronce.

viernes, 16 de abril de 2021

 

Aviñón. Abril 1973

EL VIAJE Y LA LLEGADA.


Salimos en autobús el día 13 de abril por la tarde. El domingo 15 era el domingo de Ramos. Poco que decir sobre el viaje. Llevábamos un pasaporte colectivo y recuerdo que poco antes de llegar a la frontera con Francia, José María Pascual, que era el jefe de la expedición nos advirtió de que no dijéramos nada, que estuviéramos callados y mensajes por el estilo, produciéndome en mí la sensación de que no todo estaba controlado y podía pasar algo no previsto. No hubo ningún problema, pasamos la frontera y según relato de Fernando Navarro, recuerda que había exiliados españoles que nos recibieron con propaganda antifranquista. No he hablado con nadie más que se acordara del suceso.

    El alcañizano Rafa Pedrós compitiendo
en salto de longitud (fotografía cedida por R. Pedrós)


Llegamos a Aviñón el sábado día 14. A las cuatro de la tarde estábamos citados todos los deportistas participantes de todas las ciudades en el puente viejo de Aviñón (St. Nenezet) para hacernos una fotografía general para la prensa. No he visto, ni sé de nadie que tenga esa fotografía. He tenido contacto con los periódicos de Aviñón y nadie me ha podido facilitar esa información gráfica.


Sí que existe una fotografía de grupo del equipo alcañizano que conserva Fernando Navarro y que pese a su escasa calidad es la que acompaña a esta información.


Después de la llegada tuvimos una visita guiada por la ciudad, acompañados por camaradas de Aviñón y a las ocho de la tarde volvimos al autobús para ir al albergue. La cena se nos sirvió a las ocho y media. Los responsables de los equipos, los adultos, cenaron en otro lugar donde se les facilitó toda la información detallada de todo lo que se iba a hacer.


Después de cenar pudimos salir a ver la ciudad por nuestra cuenta y entonces descubrimos personajes extraños, como travestis, que la mayoría no habíamos imaginado que pudieran existir. A las doce se cerraron las puertas de albergue y alguno se las ingenió para llegar más tarde y previendo la forma de entrar. Todo muy deportivo.

jueves, 15 de abril de 2021

 

Aviñón 1973.

LOS PARTICIPANTES ALCAÑIZANOS


Se estableció un máximo de 10 representantes en atletismo, 12 jugadores en balonmano, 12 en voleibol, 10 en baloncesto, 6 en gimnasia, 10 nadadores, más los dirigentes.


El equipo de Alcañiz, junto con el de Tortosa y Tarragona fuimos alojados en el instituto (Ecole Saint Jean Baptiste de la Salle, 9 rue notre dame des 7 douleurs). Su director era Frére Benistant. Estaba previsto que algunos deportistas estuvieran alojados en casas de otros deportistas de Aviñón, pero no fue el caso de ningún alcañizano.


Adjunto la relación que se envió al Ayuntamiento de Aviñón de los que íbamos a ir. Al menos uno de las personas, Luis Lahoz Betés, no fue e ignoro si alguna persona no inscrita en la lista sí que asistió.


La relación que sigue es de las personas, su responsabilidad o las especialidades en las que participamos es la que sigue:


Jefe de expedición José María Pascual Fernández Layos

Entrenador baloncesto José María Maldonado Moya

Entrenador balonmano Joaquín Lasmarías Lacueva

Entrenador atletismo Luis Lahoz Betés


Alfredo Boné Pueyo baloncesto y atletismo

José Ignacio Micolau baloncesto

Rafael Pedrós Molinos baloncesto y atletismo

Ángel Clavería Tesán baloncesto

Julio J. Moreno Moreno baloncesto

Jesús Martínez Navarro baloncesto

Manuel Benavente Falgas baloncesto

Jesús Tremps Cases baloncesto

Carlos Moreno Gaibar baloncesto y atletismo

José L. Pueyo Bardavío baloncesto

José María Fran Porcar baloncesto

Luis Gil Prades balonmano y atletismo

Ángel Goni Molins balonmano y atletismo

Javier Pueyo Bardavío balonmano y atletismo

Santiago Estupiñán Pardo balonmano y atletismo

José R. Gimeno Roca balonmano

Manuel Catalán Ferrer balonmano

Raimundo Molías Gómez balonmano

Miguel A. Milián Rillo balonmano

Crescencio Adrián Monforte balonmano

Constantino Grau Rillo balonmano

José L. Burillo García balonmano

Rafael Saenz Guallar voleibol

José A. Pascual Lizana voleibol

Jaime L. Casanova Pastor voleibol

José V. Cerdán Senante voleibol

    La fotografía me la facilitó Fernando Navarro. En el texto que aparece en la foto hay un error pues es abril de 1973
Francisco J. Saenz Guallar voleibol

Pablo A. Gómez Moreno voleibol

Fernando Blasco Galve voleibol

Francisco J. Monserrat Muñoz voleibol

José María Maldonado Moya atletismo

Francisco Clavería Tesán atletismo y baloncesto

José Alberto Pellicer Lucas atletismo

Héctor Puyo Celma atletismo

José María Antón Terren atletismo

César Mora Celma atletismo

Miguel A. Baquero Abizanda atletismo

Fernando Navarro Fran voleibol

Juan Giménez Cercos voleibol

Los atletas procedían de Alcañiz, de pueblos de la comarca, que estudiaban en Alcañiz, y de un atleta turolense, Antón (José María Antón Terrén), que era muy reconocido y estimado en medio fondo al que José María Pascual invitó como alcañizano (en contra de las reglas de la organización), para elevar el nivel del equipo y como reconocimiento a su carrera atlética porque había anunciado que iba a dejar de correr.

miércoles, 14 de abril de 2021

 

Aviñón. Abril 1973


ORIGEN DE LOS JUEGOS DE LA JUVENTUD    


La idea de los Juegos Europeos de la Juventud partieron de la iniciativa de Felipe Tallada de Esteve, alcalde de Tortosa en 1972. La ciudad de Tortosa estaba hermanada con Aviñón desde el 4 de septiembre de 1967. Tortosa se hermanó con Alcañiz el 8 de junio de 1972. El alcalde de Tortosa quiso organizar un acontecimiento deportivo con motivo de la inauguración de las instalaciones deportivas de la ciudad y planteó la organización de unos juegos deportivos para fomentar la convivencia entre la juventud de las ciudades hermanadas. Con este objetivo se trasladó a Aviñón a principios de 1972, cuando aún no se había hermanado con Alcañiz, para plantearles el proyecto. La ciudad de Aviñón recibió con entusiasmo la propuesta y propuso que también pudieran participar las ciudades que estaban hermanadas con la ciudad francesa, que eran Wetzlar (Alemania del Oeste), Siena (Italia), Tarragona (España) y Diorbel (Senegal).


Partido de la final de balonmano entre Wetzlar y
Aviñón que ganaron los alemanes


Para los primeros juegos, a celebrar en Tortosa, se estableció las fechas entre el 3 y el 7 de septiembre de 1972 con motivo de la inauguración de sus instalaciones deportivas. Se fijó la edad de los participantes entre 14 y 18 años y se establecieron las siguientes disciplinas deportivas: baloncesto, balonmano, natación y atletismo. En natación las pruebas en las que hubo concurso fueron 100 m, 200 m, 800 m en crowl, 50 m y 100 m en braza, 50 m, 100 m y 200 m en espalda, 50 m, 100 m en mariposa y relevos 4 x 50 m. En atletismo se pudo competir en 100 m, 800 m, 1.500 m, lanzamiento de peso, disco y salto de altura. Además de Tortosa participaron Alcañiz, Wetzlar, Tarragona y Avignon. Se estableció un máximo de 79 personas por ciudad, incluyendo delegados, monitores, masajistas y deportistas. Hubo un total de 226 participantes. El Ayuntamiento de Tortosa corrió con los gastos de alojamiento. Tortosa fue la ciudad ganadora con 4 medallas de oro, 1 de plata y cuatro de bronce.


Los deportistas alcañizanos participamos en estos primeros, lo haríamos en los segundos en Aviñón y luego se siguieron celebrando los juegos, pero ya no hubo participación alcañizana hasta los celebrados en el año 2010 que tuvieron lugar en Tarragona y que han sido los últimos.


Las ciudades que los acogieron fueron: Tortosa en 1972, Aviñón en 1973, Wetzlar en 1974, Colchester en 1976, nuevamente Wetzlar en 1978, Siena en 1981, Tarragona en 1983, nuevamente Aviñón en 1986, repitió Colchester en 1988, nuevamente Wetzlar en 1990, Tortosa los volvió a organizar en 1992, Siena en 1994, Tarragona en 1996, Orleans en 1998, Aviñón en el año 2000, Colchester en 2002, Wetzlar en 2004, Siena en 2006, Tortosa en 2008 y los últimos ya mencionados en Tarragona el año 2010. Hubo intentos de organizar nuevas ediciones pero debido a la crisis económica no se llevaron a cabo.

martes, 13 de abril de 2021


 

Aviñón. Abril 1973


INTRODUCCIÓN


Un grupo de jóvenes alcañizanos acudimos a competir a Aviñón en el año 1973 en lo que se denominaron los II Juegos Europeos de la Juventud. Teníamos de 15 a 17 años y para la mayoría era la primera vez que salíamos de España. Nos acompañaban varios adultos, como responsables, que tampoco había salido casi ninguno, o ninguno de España.


Fue una experiencia que nos marcó a casi todos pues significaba el primer contacto con una cultura distinta, en muchos casos ansiada.


He hablado con algunos de los que fuimos y pasados casi medio siglo el recuerdo pervive, pero los datos son muy escasos. Recordamos la experiencia, las sensaciones, la vivencia, el viaje, pero muy pocos hechos concretos. Por ejemplo hubo un desfile en un campo de atletismo y casi nadie lo recuerda o lo recuerdan vagamente.


Apenas hubo fotos. Posiblemente nadie llevamos nuestra propia cámara y las fotos que he podido conseguir han sido las que vendieron en la organización de los juegos.


Esta es un historia de retazos mal cosidos que espero que si la leen muchos de los que estuvimos, con nuevas aportaciones de testimonios, consigamos dar una forma más exacta al ropaje de aquellos días vividos en Aviñón y su largo viaje de ida y vuelta.

viernes, 18 de septiembre de 2020

Un libro, y no es de viajes.

Los judíos estuvieron en Alcañiz poco más de un siglo, pero en ese tiempo desarrollaron una actividad cultural extraordinaria que culminó con la Disputa de Tortosa, una confrontación entre cristianos y judíos bajo el amparo de Benedicto XIII, el papa Luna, con el objetivo de determinar por medio de las discusiones y argumentos, cuál era la religión verdadera.

Portada del libro

Portada del libro, de la colección Perillán

Jerónimo de Santa Fe fue un judío alcañizano convertido al cristianismo impulsor de la Disputa y el que llevó prácticamente todo el peso de la defensa cristiana. Enfrente estuvieron varios rabinos, pero destacando Astruch ha Levi, otro alcañizano. El resultado es fácil de deducir.


Curiosamente la Disputa de Tortosa tuvo lugar poco después del Compromiso de Caspe, otro acontecimiento súmamente importante en el que se llegó a un acuerdo sucesorio de la Corona de Aragón al margen de los enfrentamientos bélicos.


Ambos acontecimientos tuvieron como centro Alcañiz, ya que en esta localidad se llegaron a los acuerdos que posteriormente se firmarían en Caspe y fue donde inicialmente iba a tener lugar la Disputa, aunque luego se trasladó a Tortosa, pero en el que los dos máximos representantes de las dos religiones eran alcañizanos.


El Compromiso de Caspe se firmó en 1412 y la Disputa de Tortosa comenzó en febrero de 1413 y se prolongó hasta finales de 1414.


El libro narra de forma novelada la vida de los judíos desde su llegada a Alcañiz hasta la disolución de la aljama. El punto culminante y determinante de su existencia, y de su desasosiego, fue la Disputa de Tortosa que es el acontecimiento que da título al libro.


Se puede hojear y adquirir en el siguiente enlace: https://www.amazon.es/dp/B08HT86T75

viernes, 13 de diciembre de 2019

Otra de banderas. Rumanía, Moldavia. Septiembre 2019

Otra de banderas. Rumanía Moldavia. Septiembre 2019.

Y yo a la mía.

Tanto Rumanía como Moldavia están llenas de banderas del país. En ambos casos siempre acompañadas de la bandera de Europa. En el caso de Rumanía es entendible porque forma parte de la Unión Europea, aunque todavía no utiliza el euro como moneda, pero en el caso de Moldavia no tiene ningún sentido que su bandera nacional esté acompañada de la bandera europea porque no pertenece a la Unión y encima el gobierno está formado, cuando esto escribo, por una coalición de partidos prorrusos y proeuropeos.

Al pasar a Transnistria, una república no reconocida por nadie en el mundo, que oficialmente es territorio moldavo, las banderas cambian y junto a su bandera, que es granate verde y granate, quizás la peor combinación de colores posible, suele ondear la bandera rusa, porque ellos son prorrusos a falta del poder soviético. En algunas partes, no vi muchas, su bandera se acompañaba de la roja con la hoz y el martillo.


Un trabajo penoso. Moldavia. Septiembre 2019.

Mano del cobrador con el rollo de tiques en un
dedo. Chisinau
Los transportes públicos en Moldavia son baratísimos. El trolebús cuesta diez céntimos de euro. Ir a una población a 60 kilómetros puede costar un euro. En los transportes interurbanos se le paga al conductor o se saca el billete en una taquilla, pero en los trolebuses de Chisinau hay un cobrador.

Sufría viendo a los cobradores porque para mí es uno de los trabajos más penosos que he visto. Van con un rollo de billetes metido en un dedo y generalmente un fajo de billetes en la otra mano. Cuando se sube al autobús el viajero no va a pagarle al cobrador, sino que el cobrador va hasta el viajero para cobrarle. Si hay poca gente, que no suele ser lo habitual, se mueve de un lado al otro del trolebús. Cuando sube mucha gente, por las dos puertas, debe moverse a empujones desde una punta del trolebús hasta la otra cobrando y cortando con la mano el tique que entrega acordándose generalmente de los viajeros a los que ya había cobrado. Eso es lo de menos. Lo penoso es ir todo el día andando dentro del trolebús abriéndose paso entre decenas de personas buscando al que acaba de subir.

Los perros. Moldavia. Septiembre 2019No

Los perros. Moldavia. Septiembre 2019

No es un perro, ni callejero. Es un gato
doméstico que se metió en mi habitación. Yo 
creí que era de la casa, pero no. Era de un 
vecino y al verme llegar con pinta de guri
se hizo mi amigo.
Cuando pienso en Atenas primero recuerdo a los cientos de perros callejeros que van en bandadas y luego del Partenón. Cuando me acuerdo de Santiago de Chile también me viene a la memoria el recuerdo de sus perros callejeros, esta vez sarnosos. Chisinau también va a formar parte de mi recuerdo de perros callejeros. No son excesivos pero se les puede ver por todas partes. Son pacíficos, bien cuidados, porque vi a vecinas que les llevaban comida, y van en cuadrillas de amigos, formando parte de los paseantes que van de un lado a otro y se tumban de vez en cuando.

Me dijeron que hace unos años hicieron una campaña de esterilización, se veía a algunos con una placa en una oreja que imagino que querría decir que estaban esterilizados, pero que se había acabado el presupuesto, que no había dinero y se había abandonado la campaña.

De vinos en Trebujeni. Moldavia. Septiembre 2019


De vinos en Trebujeni. Moldavia. Septiembre 2019.

Trebujeni es una población en una zona supuestamente turística de Moldavia. El único atractivo que tiene es que al entrar en sus calles retrocedes unos ochenta años, aunque con coches actuales, ropas actuales y móviles. Las calles están sin asfaltar. Salta a la vista que todo el mundo vive de la agricultura. Son gentes de economía humilde.

Me encontré con un hombre y con gestos le pregunté que dónde podía comer. Me contestó que lo tenía jodido. No había ni bar. Sólo vi una especie de modestísima tienda. Me dio la impresión que cada uno comía de lo que tenía y apenas necesitaba comprar.

Mi amigo vinatero, anfitrión y coetáneo de Trebujeni.
Más adelante me encontré con otro hombre al que saludé. Me contestó como a regañadientes, pero a los pocos segundos reaccionó, me llamó y me invitó a tomar unos vinos. Era vino hecho por él que estaba a medio fermentar y que para ofrecerme una taza en la que bebían él y todos los vecinos que pasaban tuvo que apartar un millar de avispas, mosquitos y restos de una capa encima del vino. Me dije que de algo había que morir y si era a causa del vino no iba a ser mala muerte. Me debió ver beber con ganas pues siguió sacando vasos de vino del bidón que íbamos compartiendo entre nosotros y con un vecino que pasaba al que me presentó.

Como se había leído la Biblia sabía aquello de no sólo de vino vive el hombre, así que me sacó un trozo de pan con longaniza, insistiéndome que el pan lo hacían en casa. Luego vendrían más tragos de vino de otros bidones y más pan con otros embutidos. La conversación fue escasa, muy escasa, pues salvo las palabras que coinciden en los dos idiomas, como casa y vino, poco más teníamos que hablar. Le dije que era de España y no paraba de hacer gestos indicando que España estaba muy lejos y más tragos de vino y más pan hecho en casa. La otra comunicación importante que tuvimos fue averiguar que los dos tenemos la misma edad. Luego llegó la despedida y mi agradecimiento eterno recordando que quien da todo lo que tiene no está obligado a más.

El pope pedigüeño. Moldavia. Septiembre 2019

Moldavia. El pope pedigüeño. Septiembre 2019

El pope contando el importe de las limosnas
Cuando estuve en Jerusalén me llamó la atención que judíos ultra ortodoxos con buen aspecto y ropa limpia y en buen estado, estuviera pidiendo limosna. En Chisinau sólo me he encontrado a un pope pidiendo, eso sí casi todos los días en lugares distintos. Me llamó la atención al verlo desde lejos, pero más al acercarme y ver con qué avaricia contaba una y otra vez los billetes que le habían dado.

Me acordé de mi infancia cuando curas y frailes iban por las casas pidiendo dinero. Más concretamente de una historia que me contaba mi madre; cerca de la casa donde vivíamos estaba la fábrica de aceites Gaibar. Al frente estaba el tio Antonio (las dos palabras deben leerse juntas y sin acentuarse), se acercó un fraile con una lata vacía que pretendía que el tio Antonio se la llenara de aceite. El fraile le dijo: “buenos días nos dé Dios”, tendiéndole la lata para que se la llenara y el tio Antonio, sin coger la lata le contestó: “buenos y malos, de todo nos da Dios”. 

Chisinau. Moldavia. Septiembre 2019


Chisinau. Moldavia. Septiembre 2019

La primera impresión que tuve de Chisinau fue de caos. En lo urbanístico es una ciudad difícil. Mi hogar estaba a una media hora andando del centro. El ambiente de tiendas, movimiento y bullicio me hicieron pensar que estaba por el centro. Para orientarme y situarme me quise ir a un parque, pero no había forma de llegar. Pedí ayuda. Unos moldavos se ofrecieron a acompañarme y curiosamente para ir a un parque céntrico dentro de una ciudad de más de medio millón de habitantes, de calles amplísimas, fuimos por algo parecido a callejuelas, patios interiores y sendas. No tenía ninguna referencia. Para mí era todo igual de caótico.

La construcción es soviética. Grandes bloques con patios interiores, que ahora están abandonados, sin espacio para aparcar los coches, por lo que aparecen por todas partes en los patios interiores y avenidas muy anchas con árboles a los lados, en los patios, en pequeños parques.

La impresión es que han metido bloques de edificios de hormigón en medio de un bosque. Esa configuración que es muy positiva, se convierte en negativo cuando no existe mantenimiento, cuando las raíces levantan las aceras y así quedan, cuando las hojas otoñales se convierten en miles de millones de manchas podridas o a punto de pudrirse por las calles, produciendo una sensación de suciedad y abandono generalizado.

Es necesario decir que los chisinauenses (es un gentilicio que me acabo de inventar porque creo que no existe en español) son muy limpios. No he visto a uno solo tirar un papel al suelo. Y sí he visto recoger basura a viandantes y llevarla hasta la papelera más próxima. Pese a ello, la sensación de suciedad es grande y es por ese aspecto boscoso sin mantener.

Al día siguiente encontré mi referencia. El centro, que es una avenida, y poco más, donde están todos los edificios oficiales, teatros, parques cuidados, muchísimas tiendas de telefonía móvil y su arco del triunfo con una gran bandera moldava y puestecitos de mujeres que venden nueces, peras, manzanas, uva, al igual que hace cincuenta años en mi pueblo.

Todos los días te quiero y no me acuerdo. Moldavia. Septiembre 2019


Todos los días te quiero y no me acuerdo. Moldavia. Septiembre 2019.

Hay veces que surgen frases hermosas por casualidad, pero que ya quedan en la mochila de los recuerdos para toda la vida.
Nada más llegar a Chisinau, era por la mañana y una mujer me ofreció un periódico de propaganda política. Le dije que era español. Al día siguiente, en el mismo lugar, que era donde tomaba el trolebús, me lo volvió a ofrecer y le dije que era español. Se disculpó. Nuevamente, esclava de su rutina, me lo volvió a ofrecer al día siguiente en el mismo lugar. Le volví a decir que era español y entonces en un español muy torpe me dijo: “Todos los días te quiero y no me acuerdo”. En realidad no me quería todos los días, sino que todos los días me veía, pero con una sonrisa de amor no correspondido empaqueté su frase original en mi equipaje.

Moldavia turística. Septiembre 2019


Moldavia turística. Septiembre 2019

Como no reciben turistas, no están preparados para el turismo y como no están preparados difícilmente reciben turistas.

Yo me lo he pasado bien, muy bien. He disfrutado de todos los días que he estado en Moldavia. He visto muy pocos, poquísimos turistas y con unos polacos con los que tuve la ocasión de hablar estaban hartos de Moldavia y deseaban que se acabaran los días que tenían contratados allí para irse a otra parte.

Por lo tanto, para ir a Moldavia, recomiendo ir con mi espíritu, dispuesto a conocer más gente que lugares, a hablar aunque no haya ni una palabra en común, salvo vino y poco más, a aprender inmediatamente las dos palabras imprescindibles para sobrevivir en cualquier país; bere (cerveza) y toaleta (váter para evacuar las cervezas) y estar abierto a todo tipo de experiencias sabiendo que no va a servirte de nada cabrearte si algo te sale mal o alguien te trata mal.

Símbolo de Chisinau, la capital moldava
En algunos lugares ponen como zona turística Orhei Vechi. Allí que me fui con una mashrutka, que es un minibús en el que caben 19 pasajeros, pero que pueden entrar perfectamente 50. En el lugar donde acababa la ruta de la mashrutka había un templo y al lado un panel informativo de las rutas que se podían hacer. La cosa prometía. Pero eso fue todo. Ninguna indicación más, ningún cartel, ninguna señal. Menos mal que vi un pueblo al fondo (Trebujeni, del que más adelante hablaré) y me encaminé hacia él. En el pueblo no había ni un solo lugar donde comer. El otro pueblo cercano era Butuceni, donde para comer tuve que hablar con un hombre que fue a llamar a una mujer que me abrió una especie de cantina tienda donde pude comer algo. Y las cuevas que anunciaban como algo magnífico no eran más que unas oberturas artificiales en la roca sin absolutamente ningún interés. No sólo es mi opinión, sino la de otra gente que encontré.

Volvería a Moldavia, aunque no sé si debo recomendarlo. Depende del espíritu.

jueves, 7 de noviembre de 2019

La comunicación. Moldavia. Septiembre 2019


La comunicación. Moldavia. Septiembre 2019

Moldavia es el país europeo que menos turistas recibe y entre los que menos del mundo. En más de una ocasión he sentido la sensación de ser la única persona extranjera que veían algunas personas.
La falta de turismo se traduce en algunas cosas curiosas. Lo primero es que muy poca gente habla inglés y les resulta inhabitual comunicarse por gestos para hacerse entender. En muchas ocasiones una persona me decía algo tranquilamente y me lo repetía una y otra vez mirándome con cara de decir “si te lo estoy diciendo tan clarico, ¿cómo es que no lo entiendes?, no te preocupes que te lo vuelvo a repetir y pacientemente me lo repetía.

Yo, que habitualmente manopleo mucho cuando hablo, cuando intento hacerme entender con un moldavo, todavía más, hasta el punto que una persona viendo toda mi jerga de movimientos y mi maestría se acercó a mí creyendo que era sordomudo y se puso a hablarme con el lenguaje de los signos. El sordomudo era él y cuando vio que no había forma de entendernos me hizo un gesto diciendo ahí te quedas.

Entré en una peluquería a cortarme el pelo. Posiblemente no se habían visto nunca en esa situación de tener a un guiri como cliente. Había cuatro peluqueras, dos estaban cortando el pelo a otros hombres y otras dos esperaban nuevos clientes. Las cuatro se quedaron paradas cuando me vieron, y no por mi hermosura. Esperaban a que dijera algo. Con gestos les dije que me iba a cortar el pelo. Se miraron extrañadas. Luego hablaron entre ellas, me miraron y una de las que estaba desocupada me hizo saber que no me lo cortaba. Le pregunté por qué y me dio una explicación que no entendí. La otra desocupada se hizo la desentendida. Creí que era mal recibido y no sabía por qué. Luego, una de las que estaba cortando el pelo a un hombre, me dijo que esperara que ella me lo cortaría. Entraron otros hombres y las desocupadas los atendieron mientras yo esperaba. Luego la que me dijo que me lo cortaría me lo cortó. No hubo ningún problema. Pensando en la situación llegué a la conclusión de que no me lo cortaban por miedo a aventurarse con un hombre al que no entendían.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Ópera en Chisinau. Moldavia. Septiembre 2019


Ópera en Chisinau. Moldavia. Septiembre 2019

En los cursos que la Universidad de Zaragoza imparte para los abuelos, “Universidad de la experiencia” la llaman, hubo unas clases sobre ópera. Yo había escuchado alguna, me había interesado por el tema, había visto varios capítulos de un programa de televisión “This is opera”, pero nunca había asistido a ninguna representación en vivo. Tenía en mi agenda ir a alguna este año. La ocasión se me presentó en Moldavia. Vi un cartel que la anunciaba pero como en España se suelen agotar las localidades en poco tiempo, descarté ir, ni preguntar, pues la obra se representaba al día siguiente: “La Traviata” de Verdi.
Para el día siguiente tenía previsto un viaje. Pero por la noche pensé que costaba bien poco comprobar si había localidades. Y sí, las había y además baratísimas. Compré una localidad en un asiento inmejorable por tan sólo 7,50 euros. Anulé, conmigo mismo, el viaje del día siguiente y me dispuse a ir a la ópera. Aunque había una entrada aceptable no se llenó. Pensé que sería una representación de andar por casa. Pero no. Fue magnífica tanto en la puesta en escena, la iluminación, la coreografía, la interpretación y el canto. Imagino que algún entendido sería capaz de sacar defectos, pero yo sólo vi elementos de elogio. Me quedé tan satisfecho que tengo cierto temor de ir a otra representación operística no vaya a ser que me defraude. Al final, como un moldavo más aplaudí hasta que me dolieron las manos.
El único problema que tuve fue el texto que no entendí y los subtítulos en moldavo no me sirvieron de mucho, pero para subsanarlo me había leído previamente el guión en castellano, así que me sabía lo que pasaba, lo que iba a pasar y cómo acababa. No me importó en absoluto destriparme el argumento.

martes, 5 de noviembre de 2019

Transnistria. Tiraspol. Septiembre 2019

"Multitud" a orillas del río Dniéster que es el que da nombre
a la república de Transnistria (Tras el Dniéster)

Transnistria. Tiraspol. Septiembre 2019

La capital de Transnistria es Tiraspol. Otra ciudad importante y de buen aspecto turístico es Benden, pero no me dio tiempo a ir con mi visado de 10 horas y la combinación de microbuses que tenía limitados mis desplazamientos.

Tiraspol es una ciudad limpia y muy ordenada. Demasiado ordenada. Quizás fuera mi predisposición, pero de tanto orden me pareció triste.

Concurrida calle del centro de Tiraspol
Como me gusta andar y ver aquello que las ciudades no enseñan me alejé bastante del centro. Vi mercadillos de un orden que asusta, con las vendedoras de los puestos uniformadas. Como se me hizo la hora de comer busqué algún lugar, en un mercadillo tenía que haberlo. No no había ni restaurantes, ni cantinas, ni nada parecido. La economía es tan precaria que no tienen dinero para gastarlo en esos sitios. Sólo pude encontrar un minúsculo bar donde todo lo que pudieron ofrecerme para comer fue algo parecido a dos croquetas. Menos mal que las pude acompañar con un cerveza Báltika que me recordó las muchas que tomé cuando estaba en Rusia.

domingo, 3 de noviembre de 2019

Transnistria. Relaciones con Moldavia. Septiembre 2019


Transnistria. Relaciones con Moldavia. Septiembre 2019.

Transnistria. Iglesia y ejército se vigilan.
Los habitantes de Transnistria tienen pasaporte moldavo para poder desplazarse por el mundo, porque Transnistria no está reconocido por ningún país. No debe ser difícil conseguir también los pasaportes ucranianos o rusos, porque se ven anuncios de oficinas donde los tramitan.

Su equipo de fútbol el Sheriff Tiraspol juega en la liga moldava y algún año ha quedado campeón por lo que ha sido el representante de Moldavia en la liga europea.

Pasar y traspasar la frontera con Moldavia no supone ningún problema para transnistrios y moldavos. Es fácil ver coches matriculados en Moldavia dentro de Transnistria y, menos habitual, también al revés.

Las personas, terminado el odio fomentado por los políticos, tienen una convivencia pacífica y amigable.
Lenin me vigila. No le sirvió de nada.

Aunque Transnistria tiene su propio ejército, la seguridad depende de Rusia que tiene allí parte de su ejército, supuestamente para mantener la paz como misión de la ONU, pero que la ONU le ha dicho que se vaya y no se van. Rusia no reconoce a Transnistria, pero le da alas. Últimamente ha instalado un consulado en Transnistria, como si fuera un consulado en tierras moldavas, pero lógicamente supone cierto reconocimiento de Transnistria y mucho malestar en Moldavia.

He escrito que Transnistria no está reconocida por ningún país. Había que aclarar que no está reconocida por ningún país reconocido, pues tiene embajadas de Abjasia, Nagorno Karabaj y Osetia del Sur. Estas embajadas están en un mismo piso cochambroso que por lo que vi deduzco que no tienen ninguna actividad.

jueves, 31 de octubre de 2019

Transnistria I. Septiembre 2019


Transnistria I. Septiembre 2019

Dentro de Moldavia está Transnistria, una república que nadie reconoce pero que funciona como tal. Para entrar existe una frontera con control de pasaportes y te dan un visado para diez horas, tiempo suficiente para visitar la republiqueta.

Tiraspol, la capital de Transnistria
Después de visitarla llego a la conclusión de que cualquiera puede montarse una república. Es necesario una frontera, un ejército y policía, unos políticos, si son corruptos mejor, una historia exaltando verdades y mentiras con pasión y unos cuantos muertos, esto último es imprescindible. Si además tienes una lengua que te diferencie de tu enemigo, mucho mejor. Transnistria tiene sus muertos que se enfrentaron a Moldavia en nombre de la libertad, aunque lo cierto es que no tienen libertad. A todos los dictadores y nacionalistas les gusta llenarse la boca con la palabra libertad mientras oprimen a quienes no aceptan sus principios (Franco con su una, grande y libre, Stalin con la libertad del proletariado, o los nacionalistas de nuevo cuño).

Simbología de Transnistria con la hoz y el martillo y Lenin
al fondo. 1990 es el año de su independencia.
En Transnistria, como no tenían su lengua, adoptaron la de sus vecinos rusos. Como gran parte de la población seguía hablando moldavo, les obligaron a escribir moldavo con caracteres cirílicos. El moldavo y el rumano son prácticamente lo mismo y son lenguas de origen latino.  Por supuesto la homosexualidad, que hoy en día eSs una medida de la libertad de un país, está perseguida y castigada.
Eso sí, en Transnistria se consideran el último reducto de los soviéticos. Se pueden ver imágenes de Lenin y banderas y símbolos con la hoz y el martillo junto a lujosos coches Mercedes y a la omnipresente empresa Sheriff, que es privada y controla desde la alimentación a los casinos y el equipo de fútbol de Tiraspol, que es la capital.

miércoles, 30 de octubre de 2019

Medio Maratón Chisinau.


29/9/2019 Medio maratón en Chisinau

A finales de agosto, en un día trascendente para mí, decidí dejar de correr. No tenía ilusión. Carecía de fuerzas y me cansaba mucho. Sólo saldría cuando me apeteciera, pero sin ningún programa.

Dos días después me apeteció. Salí y disfruté como antes de tomar la decisión. Luego seguí saliendo y disfrutando. Había sido algo temporal. En Moldavia se iba a disputar medio maratón. Como iba a estar allí para esa fecha, me apunté. Y ha sido una gran decisión.

Quizás haya sido el medio maratón más delicioso de los que he disputado. Tomé la salida sabiendo que era muy posible que a mitad abandonara. Apenas había entrenado y no con la precisión necesaria. Corrí, corrí y disfruté, disfruté. En gran parte por las sensaciones, pero también, porque otros corredores me animaban. Veían a un viejo extranjero corriendo a un nivel aceptable y cuando les alcanzaba me jaleaban, me preguntaban por mi nombre, me animaban, yo les animaba a seguir a mi lado, pero no podían seguir mi ritmo y se quedaban dándome palabras de ánimo.

Mariona ha sido una de las corredoras. La he alcanzado, se ha puesto detrás de mí para seguir mi ritmo, pronto lo ha dejado, pero yo la he animado. Se iba quedando, la volvía a animar y me alcanzaba. Así hemos estado un par de kilómetros o algo más. Finalmente no ha podido seguirme.

Nunca hay nadie esperándome en los finales de mis maratones o medios maratones. Cuando estaba llegando, con la bandera de España desplegada, el público ha comenzado a animarme con gritos de Ispania (o algo parecido). Por los micrófonos de ambiente se hablaba de mí, aunque yo no entendía nada. Faltando unos doscientos metros, un cámara de televisión se ha puesto a mi lado y me ha ido siguiendo hasta llegar a meta. Iba corriendo a mi ritmo cargado con la cámara y un trípode estabilizador. Me he picado y yo intentaba correr más, pero él seguía mi ritmo. He llegado a meta y por los altavoces seguían dirigiendo palabras a mí, mencionando continuamente las palabras Espania y espaniola.  Ha sido lo más parecido que he podido vivir y viviré a ser el ganador en una final olímpica. Muy emocionante, acompañado con el recuerdo y unas lágrimas a mis padres fallecidos.

Pocos minutos después de llegar se ha acercado hasta mí Mariona, otro recibimiento, para felicitarme y agradecerme mi apoyo. Luego se ha formado algún corro con personas a las que interesaba mi carrera, mi marca, mi procedencia. Realmente entrañable e inolvidable.

Al final he quedado tercero de veteranos, es decir que otros dos abuelos han corrido más que yo.
En la línea de salida estaban todas las banderas de los países participantes. Allí estaba la española. Pensaba que la habían puesto sólo por mí. Pero no, luego he averiguado que había otros dos españoles.

jueves, 24 de octubre de 2019

Marina, mi amor ucraniano. Larga historia, pero muy jugosa. Rumanía-Moldavia. Septiembre 2019


Marina, mi amor ucraniano.  Larga historia, pero muy jugosa. Rumanía-Moldavia. Septiembre 2019

Desde Constanza hasta Chisinau, la capital moldava, me trasladé en un autobús nocturno. Doce hora de lo más entretenido en el autobús. Salí a las siete de la tarde. Cada dos horas aproximadamente paraba para que meáramos, estiráramos las piernas y compráramos algo de beber o comer.
En la segunda parada, en el restaurante autoservicio donde paramos cogí una cerveza y cuando iba a pagarla veía que otros viajeros que habían cogido otros productos se volvían a las estanterías para dejarlos. Cuando llego al mostrador me dicen que está rota la máquina registradora, que no nos podían cobrar y no podíamos comprar nada. Todos se resignaron, menos yo. Le dije a la cajera que me cobrara, que lo anotara en un papel y cuando funcionara la máquina ya lo pasaría por la máquina y así todos contentos. Tenía una actitud muy soviética y no me hizo caso. Se lo expliqué en torpe inglés a unos que lo hablaban, les pareció razonable y se lo explicaron a la mujer. La mujer seguía en su sovietismo y dijo que no. Entonces comencé a decirle en español, con gracia pero sin burla, venga que tú puedes. Los demás, aunque no entendían el español entendían mi provocación y sonreían esperando acontecimientos. Al final insistiendo le dije a la cajera, con gestos y palabras, toma, aquí te dejo el importe de la cerveza, ya lo apuntarás que me la llevo. Al principio se negaba, pero como no cambiaba mi actitud ni mi sonrisa, hizo un gesto de resignación yo entendí como “este puto maño me va a sacar de quicio, así que cuanto antes se vaya mejor” y aceptó que me llevara la cerveza. 
Marina obnubilada por mi presencia
y porque era de noche y la cámara no
daba para más.

De todo el autobús fui el único que consiguió su objetivo que era: entrar en un establecimiento donde venden cervezas, comprar una cerveza, pagarla y salir con ella. Todos me jaleaban como a un héroe y me sonreían. Los que habían salido antes y no habían visto la escena, al verme con la cerveza en la mano me decían en rumano algo así como “lo has conseguido tío”. Aquello era una fiesta en torno mío.

Entre todas las personas que me apoyaban había una chica guapa, bien hecha, de unos cuarenta años que no dejaba de hablarme entusiasmada. Yo no entendía nada, pero a ella no le importaba, continuaba hablándome animadamente. Subimos al autobús y ella seguía con sus palabras de admiración, que además no eran rumanas. Así que una vez en el autobús, deseoso de conocer el contenido de sus palabras grité ¿alguien habla español? Y allí había un moldavo que hablaba español, portugués, ruso y moldavo (todo mezclado pero con el que me podía entender bien). ¿Qué me está diciendo esta mujer?, él se las hizo repetir y me tradujo; que dice que quiere un hijo tuyo. ¿Queeeeeé? Si que quiere un hijo tuyo. La mujer me miraba con una sonrisa, una pasión y una entrega que me hicieron dar por buena la traducción. Marina, que así se llama la aspirante a ser madre de un hijo mío, en el autobús me seguía hablando sin parar, no en rumano, sino en ucraniano, porque ella es ucraniana. Yo no entendía nada, pero no le importaba, nuestra relación acababa de comenzar y tenía muchas cosas que contarme. En la siguiente parada volví a requerir el trabajo del traductor y después de hablar un rato entre ellos me dijo: “que te dice que ai lov yu, que te quiere”. La cosa se fue enredando en una conversación a tres, en la que yo apenas hablaba y no era escuchado. De vez en cuando le preguntaba, pero qué dice y sólo me contestaba, que ai lov yu. Y seguían hablando. El traductor, que había tomado una actitud de protección hacia mí, me preguntó la edad y me dijo que ella pensaba que tenía unos cincuenta y que ai lov yu. Me dijo que no me convenía, como si estuviéramos amañando nuestro matrimonio, porque seguramente querría sacarme el dinero. Siguió hablando con ella y cesaron los amoríos. Realmente no sé qué pasó, aunque por los intentos de apartarme de su amor y por la actitud posterior de Marina, le debió decir que dejara de tanto ailovyu que sólo quería abusar de un indefenso como yo y que no estaba bien. Desde ese instante la Marina que quería un hijo mío me ignoró. Ya no me dirigió la palabra y su ailovyu se lo llevará a la tumba mi amigo el protector moldavo.

miércoles, 23 de octubre de 2019

Constanza en bici.


Constanza en bici.

Mi ritmo de ver el mundo es en bicicleta, pero casi nunca la tengo disponible en otros países. Algunas veces la alquilo. En Constanza me han dejado una en el hostel y me he sentido en mi medio, a mi ritmo. Me he ido hasta el mar Negro, a mojarme los pies porque el frío y el viento no permitían muchas aventuras, pero necesitaba decir, y escribir, que me he metido en el mar Negro.
Constanza (Rumanía), en bici con el mar Negro al fondo.
Como había boda y los pobres novios estaban muy solos -sólo los acompañaba un niño, que debía ser suyo o de alguno de ellos y dos fotógrafos para inmortalizar la unión-, he querido que ese momento fuera inolvidable para ellos y para mí. Les he pedido poder hacerme una foto con ellos, les ha parecido muy bien y su fotógrafa es la que cambió su cámara por mi móvil para dejar constancia del encuentro.

He ido con la bicicleta por todas partes hasta que se ha hecho de noche. Sin luces, sin casco y sin orientación me he perdido. Tan perdido que en vez de ir en dirección al hostel lo estaba haciendo en dirección contraria. Estaba recorriendo una larga avenida que servía de referencia hasta el otro extremo de donde debía ir y allí no había ninguna calle que se pareciera a la que debía tomar para ir a mi residencia. Así que a deshacer lo andado preocupado por el peligro que suponía para el mucho tráfico que había, no por mí sino porque ellos se toparan con un viejo en bici dispuesto a morir por una aventura inútil. Mi forma de orientarme era el teléfono móvil, pero por un error mío se había colgado y no me daba ninguna orden adecuada. Llegué tarde, pero llegué a mi hogar de Constanza. Demasiada dependencia del móvil.

lunes, 21 de octubre de 2019

Constanza. Rumanía. Septiembre 2019


Constanza. Rumanía. Septiembre 2019

Constanza. Rumanía
La llegada a Constanza ha sido apoteósica. Como al día siguiente voy a Moldavia quería asegurarme de que había un autobús y su horario. Nadie me informaba. Todos con una desgana propia de un país comunista me enviaban de una ventanilla a otra. Hasta que llegué a la de información. Allí un tipo no me hizo el menor caso. Le escribí en un traductor mis dudas y cuando levanté la cabeza ya se había ido. Me propuse no irme de la estación sin una solución. Fui cogiendo números de teléfono en los que se decía que daban informaciones y al final se hizo la luz. Como en todas partes siempre hay alguien que habla español y que te va a echar una mano. Me dio la solución y menos mal por mi insistencia, porque el autobús que había mirado no salía y lo hacía otro dos horas antes.

En Constanza había reservado plaza en un hostel, (un albergue para jóvenes con un viejo, que soy yo). Cuando llegué a la dirección vi el cartel y una puerta abierta. Me metí con toda la decisión que me obligaba mis ganas de mear. Al ir pasando por salas veía que estaba mucho mejor que lo que había visto en las fotografías. Cuando voy a dejar mi mochila para buscar el wáter, sale una mujer a la que identifico como la recepcionista, le pregunto por la toaleta y me envía con una mezcla de risa y autoridad a la puta calle. Me había metido en la casa particular de una vecina del hostel.